La campaña que cambia balas por cuadernos en las aulas de Honduras
Con cuentos ilustrados, dramatizaciones y dinámicas grupales, más de 3,600 niños, niñas y docentes de 20 escuelas en Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba, Comayagua, La Paz, Choluteca, El Progreso, Choloma, Siguatepeque y Villa de San Antonio se sumaron a esta segunda fase que cerró con esperanza.

Honduras carga con una herida abierta: la violencia armada. En ese contexto, la campaña Desarmados y Educados levantó una voz distinta: la de la niñez.
Con cuentos ilustrados, dramatizaciones y dinámicas grupales, más de 3,600 niños, niñas y docentes de 20 escuelas en Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba, Comayagua, La Paz, Choluteca, El Progreso, Choloma, Siguatepeque y Villa de San Antonio se sumaron a esta segunda fase que cerró con esperanza.
Según datos oficiales, entre 2013 y 2023 el 79% de los homicidios se cometieron con armas de fuego.
Solo en 2023, a más de 2,400 personas las mataron a balazos, y la mitad eran jóvenes entre 12 y 30 años.
En municipios como Choluteca, Choloma y San Pedro Sula, los disparos se volvieron parte de la rutina.

Campaña: balas por cuadernos
El acto más simbólico ocurrió cuando cientos de niños entregaron armas de juguete y recibieron a cambio mochilas cargadas de cuadernos, lápices y colores.
Un gesto sencillo pero profundamente transformador: elegir la educación en lugar de la violencia, el aprendizaje en lugar del miedo.
“Prevenir la violencia armada desde las aulas es invertir en un país más seguro. Escuchamos a la niñez y se reafirma que la seguridad se construye con todos”, explicó Roger Maradiaga, director de Asuntos Institucionales y Comunitarios de la Policía Nacional.

Jóvenes que apuestan por la convivencia
La campaña también contó con el impulso de la organización Jóvenes Contra la Violencia.
Su director, Santiago Ávila, destacó la importancia de sembrar un mensaje duradero: “Cada niño y niña que participó se lleva la certeza de que la convivencia vale más que cualquier arma», dijo.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), junto con la Policía Comunitaria, la Policía Escolar y la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos de Desarme, acompañó la iniciativa que financió el proyecto global SALIENT.
Para Ivan Zverzhanovski, representante adjunto del PNUD en Honduras, se trata de mucho más que un proyecto puntual.
«Desarmados y Educados es una apuesta por transformar imaginarios y sembrar semillas de paz desde temprana edad”.
Aulas como refugios contra la violencia armada
En un país marcado por las estadísticas de muerte, el hecho de que las aulas se conviertan en refugios de convivencia pacífica es un paso crucial.
La metodología lúdico-pedagógica que se adoptó al contexto cultural hondureño demostró que los niños no solo aprenden, sino que son capaces de transmitir mensajes de paz a sus familias y comunidades.
Con la clausura de esta segunda fase, las instituciones involucradas reafirmaron que la educación puede ser la primera línea de defensa contra la violencia armada.
Además, que desde los pupitres se puede comenzar a escribir una historia distinta para Honduras.
Donde antes reinaba el miedo, hoy se levantan voces infantiles que proclaman: los cuadernos valen más que las balas.
La campaña Desarmados y Educados deja claro que el cambio es posible y que la niñez hondureña puede ser esa generación que desarme la violencia con educación, cultura y esperanza.