
Una coalición global de aficionados al fútbol ha lanzado este jueves una petición para reclamar la dimisión inmediata del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y una profunda reforma de la gobernanza del organismo, después de la crisis provocada por el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) y en plena escalada de la oposición interna a su gestión.
La iniciativa está respaldada por una coalición de 42 organizaciones de aficionados, entre ellas Aficionados al Fútbol de Europa (FSE), Aficionados al Fútbol de África y el Consejo de Aficionados Independientes de Norteamérica, además de asociaciones nacionales de países como España, Inglaterra, Alemania, Francia, Portugal, Brasil, Italia, Australia, Canadá, Irán o Nueva Zelanda.
En el comunicado que acompaña a la petición, los firmantes sostienen que «el fútbol pertenece a las personas que llenan los estadios» y consideran que Infantino ha perdido la legitimidad para seguir al frente de la FIFA.
«Una persona que traiciona repetidamente al fútbol y se burla de nuestro deporte ha perdido el derecho a liderarlo», aseguran, antes de reclamar su renuncia «por la credibilidad de la FIFA y por el futuro del fútbol».
El detonante principal es el FIFA Forward Enterprise, una filial que la FIFA pretendía crear para concentrar los derechos comerciales y la explotación de sus grandes competiciones, incluido el Mundial. La propuesta contemplaba vender a inversores privados el 20 % de la nueva sociedad, valorada en unos 20.000 millones de dólares, con el objetivo de obtener 4.200 millones de dólares.
Junto a la dimisión de Infantino, la coalición reclama una reforma estructural de la FIFA basada en una mayor transparencia, consultas obligatorias con confederaciones, federaciones, ligas, clubes, jugadores y aficionados, controles sobre el poder ejecutivo y mecanismos independientes de supervisión.
«FFE fue derrotado, pero la cultura que lo produjo no lo fue», concluyen los grupos de aficionados en su comunicado, que invita a los seguidores de todo el mundo a sumarse a la petición para impulsar la salida de Infantino y una transformación de la estructura de gobierno del fútbol mundial.
A esta crisis se ha sumado la salida de Kevin Lamour, hasta esta semana director de operaciones de la FIFA, después de criticar públicamente el proyecto y denunciar su falta de transparencia. Su marcha fue definida como la «gota que colma el vaso» por Sándor Csányi, presidente de la Federación Húngara de Fútbol y vicepresidente de la FIFA, que afirmó haber perdido la confianza en Infantino. Csányi se convirtió así en el quinto vicepresidente de la FIFA que se distancia públicamente del presidente.