
Un potente terremoto de magnitud 6.8 sacudió la prefectura de Kumamoto, al sur de Japón, causando severos daños materiales, incendios y decenas de heridos. La Agencia Meteorológica emitió una alerta de tsunami que fue retirada horas después al confirmarse que el epicentro ocurrió en tierra firme.
El movimiento telúrico reactivó la alarma en la región al provocar el derrumbe de viviendas, grietas en carreteras y el descarrilamiento de un tren de pasajeros. Tras la emergencia, el gobierno japonés activó de inmediato un grupo de trabajo para liderar el rescate.
La primera ministra Sanae Takaichi confirmó el reporte de múltiples heridos y advirtió a la población mantenerse alerta ante el riesgo de réplicas de igual magnitud. Las autoridades priorizan el auxilio en las zonas con colapsos estructurales.